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Devocionales

Comiendo a gusto y agradecida

Kate Horney

3 de Noviembre de 2026

This devotion is available in English
Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración. 1 Timoteo 4:4-5 (NBLA)
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Ni siquiera tenías hambre. Entraste a la cocina y dijiste, «solo es un pedacito».

Una hora después, lo hiciste otra vez. Solo uno más. Ni siquiera contará. Y, en algún momento entre el primer trozo y el cuarto, dejaste de saborearlo por completo.

Al anochecer ya se había desaparecido la mitad de la tarta y estabas de pie junto a la encimera, con un tenedor que ni siquiera recuerdas haber tomado, mirando lo que quedaba. Ya que estoy aquí, pues mejor me como el resto y mañana empiezo de nuevo.

Son incontables las veces que he escuchado distintas versiones de esta misma historia por boca de otras mujeres. Y, si soy sincera, yo también la he vivido. En realidad, no se trata de la tarta (ni de cualquier otro alimento que te resulte tentador). Se trata de este ciclo: comer, lamentarte, prometerte que mañana será distinto y repetirlo.

Hay dos caminos que sabes que no funcionan… el legalismo hace que pases las fiestas aguantando a duras penas, controlando cada bocado y tan centrada en controlar el regalo, que te olvidas del Dador. En el segundo camino, el libertinaje, te dices a ti misma que la gracia significa tener libertad para excederte; aceptas el regalo e ignoras los límites que el Dador ha establecido para tu cuerpo.

Las Escrituras advierten contra la glotonería (Proverbios 23:20-21), pero, al mismo tiempo, nuestra posición ante Dios no está determinada por lo que comemos (1 Corintios 8:8). La sabiduría evita los excesos en ambas direcciones. Si todo gira en torno a la tarta, te estás perdiendo a Aquel que la creó. Y si la rechazas por completo, te lo estás perdiendo a Él también.

Pero hay un camino mejor, y las Escrituras dejan clara la solución. La comida queda consagrada mediante la acción de gracias.

Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración (1 Timoteo 4:4-5).

Comer, en su mejor expresión, es un acto de mayordomía y de adoración, una oportunidad para glorificar a Dios (1 Corintios 10:31) con un corazón agradecido. En lugar de preguntarte, ¿cuánto? o ¿debería hacerlo?, pregúntate, ¿estoy administrando esto para la gloria de Dios?.

Así, la mayordomía se convierte en tu brújula. No en una norma que te restringe, sino en una relación que te recuerda que tu cuerpo es un regalo que debes cuidar.

La culpa no te llevará hasta ahí; solo hará que vuelvas a la encimera en busca de consuelo. La gratitud es el punto de equilibrio… una razón para comer y una razón para detenerte que no depende de una norma que inventaste. Es un regalo que quieres administrar bien.

Así que, antes de sacar la tarta, pregúntate, «¿estoy administrando esto para la gloria de Dios?».

Si la respuesta es sí, cómetela. Disfrútala plenamente. Dale gracias a Dios por su sabor y por las personas que están alrededor de tu mesa. Ese es el regalo, recibido exactamente como estaba destinado a ser recibido.

Si la respuesta es no, pregúntale de qué realmente te sientes antojada, búscale a Él y, luego, deja el tenedor. No porque hayas fracasado, sino porque reconoces que hay algo más profundo que tu alma está anhelando.

No una dieta, ni una norma. Sino una relación.

Deja que la gratitud, y no la culpa, sea la que te guíe en esta temporada.

Dios, gracias por esta mesa y por la gracia que nunca se acaba. Enséñame a hacer la pregunta, en cada comida, ¿sigo comiendo Contigo? Que la gratitud siempre me lleve de vuelta a Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.

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RECOMENDAMOS 

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PROFUNDICEMOS 

1 Corintios 10:31, En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. (NVI)

En tu vida cotidiana, ¿cómo puedes practicar comer para la gloria de Dios?

¿Cuál es tu versión de “solo un pedazo más”? Todas tenemos una. Compártela con nosotras en los comentarios. En esta temporada, acabemos juntas con el ciclo de comer, lamentar y volver a empezar.

© 2026 por Kate Horney. Todos los derechos reservados.

Proverbs 31 Ministries agradece a Moody Publishers por su patrocinio en el devocional de hoy.
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